Invierno 2017

Ríos, agua

El 14 de marzo se conmemora el Día Internacional de Acción en Defensa de los Ríos, el Agua y la Vida, cuyo objetivo es elevar nuestras voces contra proyectos de gestión de agua destructivos, recuperar el bienestar de nuestras cuencas hidrográficas, y exigir una gestión equitativa y sostenible de nuestros ríos.

El 22 de marzo es un día para destacar la función esencial del agua y propiciar mejoras para la población que sufre de problemas relacionados con el agua. Es un día para debatir cómo queremos los recursos hídricos en el futuro. En 1993 la Asamblea General de Naciones Unidas lo designó como Día Mundial del Agua.

El agua es un elemento esencial del desarrollo sostenible, los recursos hídricos y la gama de servicios que prestan, forman un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. El agua propicia el bienestar de la población y el crecimiento inclusivo, y tiene un impacto positivo en la vida de las personas, al incidir en cuestiones que afectan a la seguridad alimentaria y energética, la salud humana y al medio ambiente.

Y Consumidores

A su vez, el Día Mundial de los Derechos de los Consumidores se celebró por primera vez el 15 de marzo de 1983, y desde entonces se ha convertido en una importante ocasión para movilizar a la sociedad civil. Se reivindican los ocho derechos: satisfacción de necesidades básicas, seguridad, información, selección, representación, compensación, educación del consumidor y medio ambiente saludable y sustentable.

Cada vez más organizaciones populares, comunitarias e incluso la ONU, defienden el agua como un bien público y un derecho inalienable. Ningún consumidor debe carecer de acceso al agua a causa de la pobreza. El agua es valorada como un bien comunitario, un derecho humano y no como un bien económico, para lo cual debe ser protegido del acaparamiento por las élites y poderes corporativos. Cuestiones como la propiedad, la fijación de precios, el acceso y el saneamiento, la protección ambiental, la normativa, los conflictos y la acción de las personas consumidoras se antojan claves para defender un bien tan preciado.

No hemos logrado conectar el suelo con nuestros alimentos, el agua, el clima, la biodiversidad y la vida. Debemos cambiar esta tendencia y retomar acciones para su preservación y restauración; para conectar a la gente con los suelos e incrementar la sensibilidad sobre la importancia que tienen en nuestra vida y en nuestro territorio.

El mantenimiento y fortalecimiento de los recursos del suelo es algo especial para garantizar que las necesidades de alimentos, agua y energía son atendidas. El suelo es la base para los alimentos, el pienso de los animales, el combustible y la producción de fibra, y también de servicios para los ecosistemas y el bienestar humano.